Tengah, una propuesta eco-tecnológica para enfrentar el cambio climático

Escrito por Adonay Perrozzi en Transecto Urbanismo.

Con casi seis millones de habitantes, una población relativamente pequeña comparada a otras naciones del sudeste asiático, Singapur produce más emisiones per cápita que China, Reino Unido o su vecina Malasia que la quintuplica en número de habitantes. Uno de los principales contribuyentes de esta problemática es el aire acondicionado que representa más de un tercio del consumo de energía en los hogares del país. Con un clima tropical, esta dependencia se verá agravada en las próximas décadas con el aumento de las temperaturas en la ciudad-estado. El Servicio Meteorológico de Singapur ha predicho que para finales de siglo las temperaturas medias rondarán los 35ºC durante al menos ocho meses del año.  ¿Qué puede hacer uno de los países más innovadores y competitivos del mundo para abordar los desafíos que impone el cambio climático?

En las últimas décadas Singapur se ha posicionado no solo como uno de los países más ricos del mundo, sino como un archipiélago tecnológico, símbolo de modernidad y eficiencia energética. Las actividades de investigación y desarrollo (I+D) se han convertido en un pilar fundamental de la economía de la nación y, en las próximas décadas, la ciudad-estado pretende convertirse en un “laboratorio viviente” para probar soluciones inteligentes que mejoren el entorno urbano.   

La iniciativa Smart Nation, promovida por el gobierno, pretende precisamente impulsar el uso de tecnología para mantenerse a la vanguardia como ciudad global y mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. A través de distintas iniciativas que involucran a todas las instituciones públicas del país y algunas empresas privadas, se alienta la exploración de tecnologías digitales como la inteligencia artificial para entregar servicios más personalizados según las necesidades de los ciudadanos, el análisis de datos para formular políticas basadas en evidencia actualizada y la implementación de sistemas inteligentes en los contextos urbanos que apunten a la sustentabilidad. Parte de los objetivos claves que se pretenden desarrollar en menos de una década son el transporte, vivienda, medio ambiente, productividad, salud, jubilación y los servicios públicos. Bajo esa lógica, una de las últimas apuestas del gobierno se centra en la construcción de una ciudad ecológica basada en la tecnología.

Tengah, la ciudad jardín tecnológica

Anunciada en 2016 por el gobierno singapurense, Tengah ha sido apodada como una “ciudad forestal” debido a su abundante vegetación y jardines públicos. Pero no es precisamente su infraestructura verde lo que más llama la atención de la propuesta, sino el uso de tecnologías emergentes que pretenden gestionar la primera ciudad eco-inteligente del país.

Localizada en la región occidental de Singapur, la zona donde se emplaza la nueva ciudad sirvió como centro de entrenamiento militar restringido hasta el año 2015. Posteriormente fue decretada por la Junta de Vivienda y Desarrollo como un área reservada para futuros desarrollos de vivienda, convirtiéndose en la primera ciudad que el Departamento de Vivienda planifica desde hace dos décadas. Con una superficie aproximada de 700 hectáreas, Tengah albergará 42.000 nuevas viviendas distribuidas en cinco distritos.

Distritos de Tengah. Fuente: Elaboración propia en base a HDB.

La propuesta centra sus iniciativas en tres ejes principales:

Movilidad: caminar y andar en bicicleta serán prioridad

Tengah planea ser el primer centro urbano sin autos de la Junta de Vivienda y Desarrollo. En aras de disminuir las emisiones de carbono, la ciudad priorizará el uso de modalidades más sostenibles como caminar, andar en bicicleta, el metro y el uso de autos eléctricos. Las vías y servicios públicos estarán localizados bajo tierra para que a nivel de suelo los peatones tengan total libertad y seguridad para movilizarse. Según las autoridades, el centro de la ciudad será seguro y amigable para caminar y para desarrollar actividades recreativas dada la segregación del tráfico motorizado. El Plan Maestro también contempla la instalación de estaciones de carga para vehículos eléctricos.

Medio ambiente: una ciudad biofílica

Promover un mayor sentido de pertenencia y mejorar la salud y bienestar de los habitantes es una de las prioridades del gobierno singapurense. A través de simulaciones por computadora se procurará que los edificios estén en el ángulo adecuado para retener la menor cantidad de calor posible con un flujo de viento adecuado. Apostando por la ventilación natural y bajas temperaturas en las unidades de vivienda producto del entorno verde, se estima una reducción importante de las islas de calor urbano y de la dependencia del aire acondicionado. 

Adicionalmente, un corredor ecológico de 100 metros de ancho y cinco kilómetros de largo conectará la zona de captación de agua de esta región occidental con la reserva natural de la Cuenca Central, generando un paso seguro para la vida silvestre e integrando a la ciudad con los ecosistemas que la rodean. Este corredor fomentará también la agricultura comunitaria.

Tecnología: una ciudad inteligente y sostenible

Entendiendo la importancia que tiene el uso de aire acondicionado en la cotidianidad de los habitantes, los planificadores de la ciudad proponen reinventarlo a través de un modo más sostenible. El agua, enfriada a través de energía solar en un sistema centralizado, será canalizada a las unidades de vivienda para que los habitantes no requieran la instalación de condensadores de aire acondicionado. De acuerdo con SP Group, el proveedor de energía de la ciudad, esto generará ahorros de dióxido de carbono equivalentes a sacar 4.500 automóviles de las calles cada año. 

La iluminación también utilizará sistemas “inteligentes” para que las luces se apaguen cuando los espacios públicos estén desocupados o para que se adapte a diferentes condiciones climáticas, pero lo que más llama la atención en el uso de tecnología para los servicios urbanos es el sistema automatizado de recolección de desechos sólidos. Una plataforma de monitoreo detectará cuándo será necesario recoger la basura y, en lugar de utilizar los tradicionales camiones recolectores, los desechos serán succionados a través de un sistema neumático que se extenderá por grupos de edificios. 

Las viviendas habilitadas con tecnología inteligente permitirán a los residentes monitorear su producción de desechos, uso de energía y agua a través de una aplicación móvil. Los edificios también contarán con pantallas digitales que informarán el impacto ambiental colectivo, lo que podría fomentar la competencia entre bloques residenciales. Aunque no se asegura que se reduzcan drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, estas iniciativas apuestan cambiar los hábitos y comportamientos de los residentes. 

La innovación al servicio de la sociedad

En los últimos años hemos observado el surgimiento de numerosos proyectos urbanos que, bajo la premisa de la ‘experimentación’ e ‘innovación’, han promovido nuevos modelos de ciudad basados en la sustentabilidad e inteligencia artificial. Frente a estas propuestas novedosas muchas veces nos preguntamos ¿es factible construir una ciudad eco-tecnológica? Para ello podemos observar el caso de Songdo, la primera ciudad inteligente de Corea del Sur, que ha materializado muchas de las propuestas contempladas para Tengah. Pero el desafío principal de estas propuestas no radica en la factibilidad de implementar los sistemas tecnológicos sino en mitigar las externalidades que puedan producir en las dinámicas socio-económicas, especialmente en cómo se aseguran de no aumentar las brechas existentes entre distintos grupos sociales para acceder a servicios urbanos de calidad.

Muchos expertos argumentan que no necesitamos empezar de cero para crear las ciudades del futuro sino más bien aprovechar las ventajas tecnológicas en las ciudades de hoy que se ven enfrentadas a múltiples desafíos. Más allá de adentrarnos en el debate sobre si la inversión debe priorizar la creación de nuevas localidades urbanas o poner la tecnología al servicio de las ya consolidadas, lo importante es asegurarnos que la innovación esté efectivamente puesta al servicio de la sociedad y que no sea un elemento que consolide las desigualdades existentes. Algunas ciudades como Eko Atlantic en Nigeria han sido acusadas de promover enclaves verdes privatizados para personas con alto poder adquisitivo, mientras que los gobiernos centran su foco en construir nuevas metrópolis para evitar lidiar con los problemas existentes. La misma controversia se ha generado en India con la iniciativa que el gobierno propuso en 2017 de construir 100 ciudades inteligentes. Algunos expertos resaltan que estas ciudades atienden a una población selecta y que no son equitativas ya que no están abordando los problemas reales a los que se enfrenta un gran porcentaje de la población del país.

En el caso de Singapur, una ciudad-estado donde el 80% de los residentes viven en viviendas públicas, pareciera que el compromiso del gobierno con el diseño urbano sostenible podría tener repercusiones importantes en todos los grupos socio-económicos. En efecto, de las 42.000 viviendas de Tengah más del 70% estarán disponibles a través del sistema de arrendamientos a largo plazo de la Junta de Vivienda y Desarrollo, lo cual podría disminuir considerablemente las posibilidades de especular con el precio de las unidades o favorecer a la población con mayor capital económico. Lo cierto es que, además de los elementos positivos que comprende la propuesta como la inclusión social, esta iniciativa puede verse como una oportunidad para experimentar distintas opciones que aporten al gran reto que representa el cambio climático para nuestras ciudades. 

Transecto genera y difunde contenido en torno a temas urbanos actuales para promover la reflexión sobre la forma en la que vivimos y observamos la ciudad. Sus publicaciones abarcan experiencias que creemos provechosas revisar y compartir para contribuir en la conversación sobre cómo potenciar nuestra región a través de un desarrollo urbano innovador, responsable y sustentable.