Alumbrado inteligente: ¿por qué y para qué?

La iluminación inteligente es una de las aplicaciones más maduras de las ciudades inteligentes y a menudo una de las primeras en desplegarse. El cambio a un sistema de iluminación inteligente suele implicar la transición a luminarias LED y la implantación de una red subyacente que las controle de forma centralizada. Una vez establecida esta infraestructura, el alumbrado inteligente puede ser la base perfecta para futuras aplicaciones de ciudad inteligente, ya que dispositivos como los sensores de calidad del aire y otros pueden fijarse a los postes de luz e integrarse en la red. 

El alumbrado inteligente se utiliza a menudo como capa fundacional para otras implantaciones de ciudades inteligentes, pues con esta red las ciudades pueden responder a sus necesidades y prioridades más urgentes añadiendo otras aplicaciones. Esto es mucho más conveniente y eficaz que tener infraestructuras separadas que gestionen los servicios urbanos uno por uno. Las aplicaciones adicionales podrían incluir: 

  • Videovigilancia, seguimiento del tráfico y control de la movilidad urbana
  • Seguridad pública y control de multitudes
  • Detección del medio ambiente
  • Aparcamiento inteligente
  • Residuos inteligentes

Por otro lado, al tener todos los puntos de luz conectados a la misma red, las ciudades pueden supervisar y operar completamente las luminarias a distancia, aprovechando una única plataforma de software. La monitorización remota de las farolas permite detectar de forma proactiva y en tiempo real fallos en las luminarias o comportamientos fuera de lo normal, como el consumo anormal de una luminaria. Esto significa que los técnicos y operarios sólo tienen que ser enviados cuando es necesario y llegan al lugar ya informados y equipados para solucionar el problema, mejorando la calidad del servicio.

Pero para las ciudades que aún no han desplegado un sistema de alumbrado inteligente, puede ser difícil separar el bombo de la realidad. En teoría, los sistemas de alumbrado inteligente parecen prometer el mundo entero: aportan un importante ahorro de costes, reducen el consumo de energía, abordan el cambio climático y, en general, hacen que las ciudades sean más seguras, habitables y atractivas para vivir, trabajar y visitar.

Respecto a la reducción de costos, cabe destacar que el alumbrado público representa, en promedio, el 40% de la factura eléctrica de una ciudad, por lo que aumentar su eficiencia introduce grandes oportunidades de ahorro para los gobierno locales. Veamos un ejemplo: En la ciudad de Gijón, en España, se desplegó en 2016 una infraestructura pública e interoperable de IoT (siendo la primera aplicación urbana que se ejecutó en ella). La instalación inicial comprendía 1.150 luminarias LED en el centro de la ciudad, con cada farola supervisada por PE Smart CMS y manejada con la plataforma de gestión de software de Paradox Engineering. Los resultados fueron impresionantes: El ahorro económico para las arcas municipales se evaluó en unos 100.000 euros al año y la iniciativa recibió el premio al Mejor Proyecto de Ciudad Inteligente en la sexta edición del Congreso Nacional de Innovación y Servicios Públicos (CNIS).

Además, la iluminación inteligente hace que las ciudades sean más habitables, pero también tiene el potencial de hacerlas más seguras. Un sistema de alumbrado público considerado y estético hace que una ciudad sea un lugar más agradable para vivir, trabajar y visitar. Favorece el embellecimiento de la ciudad y realza lugares y elementos de la misma como monumentos, jardines y lugares de interés. Por la noche, también puede fomentar la sensación de seguridad social y psicológica. 

El otro gran beneficiario de un alumbrado inteligente es el medio ambiente. Por ejemplo, e la ciudad de Phnom Penh, en Camboya, se implantó una solución de alumbrado inteligente en la que más de 12.000 farolas fueron sustituidas por luminarias LED y conectadas a una red inalámbrica. Esto permitió la supervisión y el control remotos en diferentes lugares, incluidas las ciudades de Phnom Penh y Siem Reap. Se prevé que el sistema permita reducir 559 toneladas de CO2 al año

Las ciudades deben asegurarse de que entienden perfectamente lo que hay que hacer para garantizar las bases correctas para su crecimiento y entre ellas, un alumbrado inteligente ha demostrado ser un elemento indispensable para la mejora de otros servicios urbanos.

La información de este artículo fue recogida del reporte de Smart Cities World en asosiación con Paradox Engeneering. Puedes leer el documento completo aquí.

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